miércoles, 23 de diciembre de 2009

Galletas de amor


Me pasé la tarde entera haciendo galletas. ¡Necesitaba una buena dósis de dulce y azúcar! Mañana tenía que entrar en un vestido de la talla 36 y que mejor idea que inflarse a comer galletas para aliviar el estrés del día anterior. Lo malo fue cuando llego la mañana siguiente y el timbre sonó. ¡Ya estaba aquí! Sí, él ya estaba aquí, y la cremallera de mi vestido no subía más de mi cadera. Ese fue el momento en el que desee no haberme quedado en casa de mi abuela la semana anterior para aprender a hacer galletas, ¡qué buenas están las condenadas!

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